La naturaleza volcánica de las islas se plasma en su relieve y en sus singularidades geológicas. Una de estas singularidades son los túneles de lava.
Los túneles se formaron por las coladas de lava que avanzaban desde el cráter hacia el mar. La lava se solidificaba al salir dejando espacios en su interior que mantenían bien la temperatura y permitían que la lava se mantuviese líquida. Se creaban así ríos internos de lava líquida que seguía fluyendo hasta llegar al mar. Estas formaciones son más abundantes cuando la roca es basáltica, como es el caso de las Galápagos. Con el paso del tiempo las bóvedas de estos ríos (ya vacías) se derrumbaban y creaban accesos naturales.
Desperdigados por toda la isla de Santa Cruz pueden observarse túneles diversos en cuanto a longitud y forma. En la zona de El Chato se encuentra un túnel bastante corto y fragmentado pero con la característica de ser el único túnel de Santa Cruz con doble bóveda.
Dentro de ellos la luz es tan escasa que las plantas aprovechan la luz de los focos para poder desarrollarse.




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