domingo, 29 de mayo de 2016

Puerto Ayora y sus playas

Puerto Ayora es una ciudad con aspecto de pueblo e inmersa en la naturaleza. No es raro encontrar leones marinos o pelícanos en los bancos del puerto. Se encuentra en la costa sureste de la isla de Santa Cruz, en el centro del archipiélago. La vida es extremadamente tranquila y los isleños conviven con una gran cantidad de turistas que frecuentan sus calles a diario. La mayor parte del puerto es de orilla escarpada, pero en algunos rincones pueden encontrarse playas como la de la Ratonera (mencionada en la primera entrada) y la playa de la Estación.

Vista desde un mirador situado en el puerto de Puerto Ayora

Cerca del puerto hay también algunas zonas de manglares que son ideales para cobijar cangrejos y servir de descanso a algunas aves, como los pelícanos. Con los troncos más bajos de los manglares quedan casi al aire, dejando entrever una arena fina y blanquecina. 



Dentro de la Fundación Charles Darwin se encuentra el acceso a la playa de la Estación, un lugar magnífico para hacer snorkel y ver una gran biodiversidad marina. En la zona del embarcadero de la estación Charles Darwin es fácil ver a las iguanas marinas nadar hacia tierra cuando anochece y para resguardarse de la subida de la marea.


Las rocas están plagadas de estos cangrejos conocidos como "zayapas" (Grapsus grapsus)


También se pueden encontrar a la raya látigo redonda (Dasyatis brevis) denominada en ingles diamond stingray por su forma angulosa. Es muy huidiza pese a ser venenosa para los humanos.



También es frecuente encontrar al pez mariposa de tres bandas (Chaetodon humeralis)


También pude encontrar una de las muchas especies de peces globo presentes en Galápagos: el Sphoeroides annulatus. Tienden a inflarse tragando agua o aire para aparentar tener un tamaño mayor y erizar las espinas defensivas que presentan. Su piel y órganos tienen toxinas que impiden que se consuma como alimento. Algunos leones marinos juguetean con ellos.


sábado, 28 de mayo de 2016

Las Grietas

Tras un breve paseo en taxi acuático y una pequeña caminata se puede llegar a "Las Grietas" desde Puerto Ayora. Son unas grietas producidas por fisuras de la propia lava en las que se infiltra agua dulce y salada. El agua dulce, por ser menos densa, se queda en la parte superficial. Procede de la filtración del agua de lluvia. El agua salada se filtra desde el mar y permanece bajo el agua dulce (por ser más densa).

El resultado es un paisaje precioso e interesante:


Las Grietas tienen una profundidad de más de 10m por debajo del nivel del agua.

Durante el camino se pueden observar algunos paisajes que tampoco tienen desperdicio, como estas lagunas saladas.




Son zonas que se inundan con las mareas vivas (las más fuertes) y que quedan encharcadas cuando baja el nivel del mar. Tras varios días sin aporte de agua nueva y con la evaporación del agua que contienen, la sal va concentrándose y precipitando, dejando a la vista estas concreciones salinas tan vistosas. La sal a veces se extrae para su comercialización.

Playa de la Ratonera

Después de 35h de viaje entre trenes, vuelos, escalas, autobuses, barcazas y taxis, conseguí llegar a Puerto Ayora, en la isla de Santa Cruz. Es una ciudad-pueblo preciosa. Esta construída alrededor de una bahía de orillas escarpadas con alguna zona de playa (aunque muy escasa). Una de esas playas es la de la Ratonera, situada en el interior de la Fundación Charles Darwin.

En las playas se puede apreciar un fuerte contraste entre la arena, fina y blanca como harina, y las rocas negras de lava basáltica. Las rocas albergan una gran cantidad de vida; cangrejos que las corretean, pequeños peces en pozas, iguanas tumbadas al sol y pelícanos posados descansando de las olas.


Las iguanas más grandes permanecen inmóviles sobre las rocas para calentarse después de sus baños en busca de alimento. Un momento perfecto para fotografiarlas.

Durante el proceso evolutivo, las especies han tenido que ir adaptándose a los cambios de temperatura del medio para mantener constante su temperatura corporal y poder desarrollar las actividades metabólicas necesarias para su vida con la velocidad adecuada. Los mamíferos y las aves, optaron por aumentar la permeabilidad de sus membranas celulares, obligando a sus proteínas de membrana a trabajar con mayor intensidad para sacar fuera de la célula los metabolitos que permean hacia su interior, generando calor de forma residual. Este calor es el que utilizan para mantener una temperatura corporal más elevada que la del medio, También poseen mecanismos para regular la producción de calor y rutas metabólicas específicas para generar calor. De esta forma, aumentan su metabolismo cuando el medio externo es más frío y lo reducen cuando hace más calor.

Las iguanas, al contrario que los mamíferos, no poseen estos mecanismos, por lo que han encontrado otra solución alternativa denominada heterotermia comportamental. Mantienen estable su temperatura corporal exponiéndose al sol cuando su temperatura corporal disminuye (por estar buceando, por ejemplo) y se sumergen en el agua cuando su temperatura corporal es muy elevada. 

Este comportamiento se acompaña de cambios fisiológicos en su organismo. Hay cambios que tienden a maximizar la ganancia de calor en el aire y a minimizar la pérdida de calor en el agua. Las iguanas aumentan su ritmo cardiaco (taquicardia) y dilatan sus vasos sanguíneos más cercanos a la piel (vasodilatación periférica) cuando toman el sol para aumentar la cantidad de calor que su sangre capta del medio por unidad de tiempo y calentarse así con mayor rapidez. Por el contrario, cuando bucean disminuyen su ritmo cardiaco (bradicardia) y contraen sus vasos sanguíneos cercanos a la piel (vasoconstricción periférica) para reducir el intercambio de calor entre la sangre y el agua y mantenerse así más tiempo calientes mientras bucean.

Actualmente las iguanas marinas están en periodo de anidamiento y cría, y no es raro encontrar ejemplares juveniles correteando entre las rocas o incluso en el puerto.