sábado, 28 de mayo de 2016

Playa de la Ratonera

Después de 35h de viaje entre trenes, vuelos, escalas, autobuses, barcazas y taxis, conseguí llegar a Puerto Ayora, en la isla de Santa Cruz. Es una ciudad-pueblo preciosa. Esta construída alrededor de una bahía de orillas escarpadas con alguna zona de playa (aunque muy escasa). Una de esas playas es la de la Ratonera, situada en el interior de la Fundación Charles Darwin.

En las playas se puede apreciar un fuerte contraste entre la arena, fina y blanca como harina, y las rocas negras de lava basáltica. Las rocas albergan una gran cantidad de vida; cangrejos que las corretean, pequeños peces en pozas, iguanas tumbadas al sol y pelícanos posados descansando de las olas.


Las iguanas más grandes permanecen inmóviles sobre las rocas para calentarse después de sus baños en busca de alimento. Un momento perfecto para fotografiarlas.

Durante el proceso evolutivo, las especies han tenido que ir adaptándose a los cambios de temperatura del medio para mantener constante su temperatura corporal y poder desarrollar las actividades metabólicas necesarias para su vida con la velocidad adecuada. Los mamíferos y las aves, optaron por aumentar la permeabilidad de sus membranas celulares, obligando a sus proteínas de membrana a trabajar con mayor intensidad para sacar fuera de la célula los metabolitos que permean hacia su interior, generando calor de forma residual. Este calor es el que utilizan para mantener una temperatura corporal más elevada que la del medio, También poseen mecanismos para regular la producción de calor y rutas metabólicas específicas para generar calor. De esta forma, aumentan su metabolismo cuando el medio externo es más frío y lo reducen cuando hace más calor.

Las iguanas, al contrario que los mamíferos, no poseen estos mecanismos, por lo que han encontrado otra solución alternativa denominada heterotermia comportamental. Mantienen estable su temperatura corporal exponiéndose al sol cuando su temperatura corporal disminuye (por estar buceando, por ejemplo) y se sumergen en el agua cuando su temperatura corporal es muy elevada. 

Este comportamiento se acompaña de cambios fisiológicos en su organismo. Hay cambios que tienden a maximizar la ganancia de calor en el aire y a minimizar la pérdida de calor en el agua. Las iguanas aumentan su ritmo cardiaco (taquicardia) y dilatan sus vasos sanguíneos más cercanos a la piel (vasodilatación periférica) cuando toman el sol para aumentar la cantidad de calor que su sangre capta del medio por unidad de tiempo y calentarse así con mayor rapidez. Por el contrario, cuando bucean disminuyen su ritmo cardiaco (bradicardia) y contraen sus vasos sanguíneos cercanos a la piel (vasoconstricción periférica) para reducir el intercambio de calor entre la sangre y el agua y mantenerse así más tiempo calientes mientras bucean.

Actualmente las iguanas marinas están en periodo de anidamiento y cría, y no es raro encontrar ejemplares juveniles correteando entre las rocas o incluso en el puerto.



4 comentarios:

  1. ¡Muy interesante, Antonio! Espero que sigas documentando tu viaje por aquí =)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Elena! Sí, pretendo subir una entrada cada vez que tenga material. A ver si me queda algo medio decente para recordar mi estancia aquí cuando regrese :) Me alegra que te guste

      Eliminar